Seleccionar página

Aunque no lo hacemos tanto como quisiéramos, es cierto que nos parece vital dedicar tiempo a la experimentación en nuestro trabajo. Dedicar un poco de tiempo y dinero, aunque sea con recursos básicos, a probar ideas, herramientas y formas de narrar que en nuestro día a día no tenemos oportunidad de trabajar normalmente.

Eso tiene dos motivos, el primero es ampliar recursos y darnos a nosotros mismos la capacidad de aprender y errar sin que eso implique un riesgo en un trabajo para un cliente; el otro es una mera cuestión de ilusión. Aunque nuestro trabajo nos guste mucho, como en cualquier otro campo, es casi imposible esquivar la rutina y ciertos acomodos que, si uno no está atento, pueden acabar en aburrimiento, apatía o desidia. En un trabajo vocacional como el nuestro es esencial tener margen para divertirnos y soltarnos y es casi una obligación mantener viva la ilusión.

Por ese motivo hemos hecho Ciclo, un pequeño corto de suspense en el que guionizar una idea inquietante, dirigirla y utilizar nuevos “cacharritos” en el proceso. Un proyecto hecho entre amigos (profesionales, eso sí) que, gracias a esa ilusión que intentamos mantener viva con estas cosas, esperemos que nos sirva como boceto para una idea más ambiciosa.