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Como aquí no nos lee ni Harry, nadie se acordará de que hace dos años (sí, DOS AÑOS) empezamos a rodar un cortometraje de ficción que ha costado parirlo más que a un niño cabezón.

La falta de dinero puntual (ya que es un proyecto personal), la lesión de hombro de la actriz principal y la consiguiente operación, la imposibilidad de rodar en una de las localizaciones en una única jornada, que obligo a buscar nuevas fechas y, evidentemente, el trabajo del día a día, han ido demorando algo que, normalmente, podría haberse resuelto en pocos meses. Pero bueno, el caso es que hemos llegado a la línea de meta y El paso intermedio, que así se titula, ya está terminado.

Ahora llega el momento de, como suele decirse de forma tan cursi, dejarlo volar. Esta misma semana hemos empezado a enviarlo a festivales para que, con suerte, sea seleccionado y, por tanto, exhibido al público en una sala.