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Alguna vez he leído a alguien decir que si necesitas vacaciones de tu trabajo es que lo que haces no te apasiona de verdad, que no es realmente vocacional. No estoy de acuerdo.

Creo que por mucho que te fascine tu trabajo, incluso uno creativo, necesitas cuidar tu tiempo personal, la vida más allá de tu profesión. De hecho, precisamente porque se trata de una profesión creativa, creo que es indispensable disponer de una vida rica más allá del trabajo porque es precisamente de eso de lo que te tienes que nutrir para que tu trabajo creativo no sea sólo un colage de influencias externas (que también hay que tener tiempo para empaparte de ellas), sino que tengas suficientes experiencias vividas en primera persona para que tu voz tenga algo único.

También pienso que el descanso permite salir de la burbuja laboral, descansar, recargar pilas y recuperar el entusiasmo por una profesión que, no nos engañemos, por muy vocacional que sea, tiene una buena cantidad de aspectos que pueden resultar ásperos (desde hacer facturas a buscar clientes, pasando incluso por hacer limpieza en la oficina) o poco nutritivos a nivel emocional (los trabajos más alimenticios o aquellos que sabes que podrían haberse resuelto mucho mejor en condiciones decentes).